Inversiones a largo plazo. Ejemplos para replicar ya mismo

Categoría: Consejos de inversión

Una inversión a largo plazo en términos estrictos es aquella que se mantiene por un período superior de entre 12 y 18 meses. Pero en realidad, cuando hablamos de inversiones a largo plazo, el horizonte suele ser mucho mayor.

Un ejemplo claro de inversión a largo plazo es marcarse un objetivo con vistas a planificar nuestra jubilación. Las estrategias deben estar basadas en aprovechar todo ese tiempo, hacer de él nuestro aliado.

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LAS CARACTERÍSTICAS DE LAS INVERSIONES A LARGO PLAZO

Los objetivos de esta estrategia es conseguir la mejor rentabilidad posible, a la par que se construye una inversión sólida, constante y sin grandes oscilaciones. Buscamos beneficios aprovechando los flujos de efectivo que ofrecen los activos de la cartera (sean dividendos o intereses). La revalorización de los activos en el mercado queda en un plano secundario.

En las inversiones con plazo menor puede resultar interesante el buscar activos con alta volatilidad, puesto que gran parte de los beneficios deben provenir de la revalorización de los activos seleccionados en el mercado. Pero, en este caso, deberemos aprovechar el tiempo, los flujos de efectivo, la reinversión de los beneficios y en última instancia la revalorización (activos muy poco volátiles).

El primer punto para realizar una inversión a largo plazo es reconocer el valor de la diversificación. Lo explicamos mejor.

Un activo tiene un riesgo determinado, y por ello ofrece una determinada rentabilidad. El inversor tan sólo tiene dos opciones: o aceptar la rentabilidad y el riesgo asociado; o no aceptarlo y, por consiguiente, no destinar dinero a su inversión.

Tratándose de inversiones con un amplio horizonte temporal, el riesgo debe minimizarse. Esto se debe a que un inversor no puede estar expuesto a un nivel de riesgo elevado durante un período tan amplio. Las probabilidades de que el riesgo acabe materializándose aumentan considerablemente.

La mejor forma de reducir el riesgo específico de cualquier inversión es diversificándola con otras. Construyendo una cartera global.

Las inversiones a largo plazo deben estar planteadas bajo un perfil conservador o moderado. Deben ser inversiones estables, para que puedan perdurar en el tiempo sin sufrir graves daños.

Los activos idóneos para la inversión a largo plazo debieran ser estables y solventes, para que no se ponga en riesgo el constante pago de rendimientos. Los activos estables son poco volátiles (un ejemplo claro de esto es la renta fija).

Inversiones a largo plazo rentables

Hasta este punto se ha hablado del riesgo y de la necesidad de minimizarlo cuando se trata de inversiones a largo plazo.

Pero ¿qué pasa con la rentabilidad?

Si la rentabilidad está asociada al riesgo asumido y debemos poner nuestro foco en activos con poco riesgo, generalmente obtendremos una pobre rentabilidad.

En todo caso, si invertimos en un activo que ofrezca una rentabilidad adecuada, podemos ajustar el riesgo que asumimos si lo combinamos en una cartera con otros activos más seguros. De esta forma podemos construir una cartera con una rentabilidad adecuada, manteniendo el riesgo en niveles óptimos para la inversión a largo plazo.

Por consiguiente, lo que debemos aplicar son estrategias con carteras diversificadas, no activos individuales. Las estrategias descritas principalmente se basan en activos de renta variable, ¿por qué?

Sencillamente porque su rentabilidad es mayor. Estudios llevados a cabo por Jeremy Siegel, profesor de la Wharton Schook University of Pennsylvania, demostraron que en el largo plazo los activos de renta variable se comportan mejor que cualquier otro tipo de instrumentos financieros.

Si combinamos estos activos con una parte de renta fija en nuestra cartera global para obtener una mayor estabilidad y consistencia, tenemos la fórmula perfecta para la inversión a largo plazo; y podemos constituirla desde ya mismo. Al final de este texto veremos algún modo para completar nuestra cartera global.

¿Cuáles son las estrategias a largo plazo y carteras para replicar? Veamos algunos ejemplos.

INVERSIÓN EN DIVIDENDOS

Esta estrategia para inversiones a largo plazo es muy sencilla, pero a su vez muy efectiva. Se trata de seguir la hipótesis principal del capitalismo y pensar que las empresas se han creado para dar beneficios.

Estos beneficios se reparten entre los accionistas en forma de dividendos. Por lo tanto, deberemos seleccionar empresas que repartan unos buenos dividendos; constantes y crecientes.

Es la estrategia original de la inversión en acciones. De hecho, a los rendimientos de las acciones se le llama renta variable porque los dividendos a cobrar no están establecidos en ningún contrato, dependen de los beneficios obtenidos por el negocio de la compañía. Lo ideal sería conseguir empresas que aumenten sus beneficios – y por tanto sus dividendos – de forma creciente.

Las oscilaciones del mercado no importan… Bueno, en realidad sí que importan, si una acción se deprecia en la Bolsa de Valores será más barata y por consiguiente la rentabilidad por dividendo será mayor. El inversor puede aprovechar estas depreciaciones para obtener una mayor rentabilidad.

Por otra parte, el motor que mueve las cotizaciones a medio y largo plazo es precisamente el aumento de los beneficios empresariales. En otras palabras, el crecimiento de la empresa.

Para saber más de esta estrategia puedes consultar el siguiente artículo sobre estrategias de inversión para ganar dinero extra.

Algunos ejemplos de fondos de inversión para replicar esta estrategia son los siguientes:

  • BlackRock European Equtiy Income (renta variable europea)
  • M&G North American Dividend (renta variable EEUU)
  • DWS Invest Top Dividend (renta variable global)
  • Fidelity Global Dividend (renta variable global)
  • Threadneedle Pan European Equity (renta variable europea)
  • Schroder ISF Asia Equity Yield (renta variable Asia Pacífico).
  • Credit Suisse European Dividend Plus (renta variable europea).

REPLICAR UN ÍNDICE

Existen una serie de fondos los cuales su reglamento específica la voluntad de replicar el comportamiento de un índice de mercado, ya sea de renta fija o de renta variable. De tal modo, que el inversor tan sólo debe suscribir participaciones en dicho fondo y obtiene una cartera de activos en la misma proporción a la composición del índice. Son los llamados fondos indexados.

Son útiles para replicar una determinada economía sin preocuparse por la gestión de la cartera. Por este motivo entran dentro de la filosofía de gestión pasiva.

Un índice es una media (ponderada en la mayoría de los casos, pero una media, a fin de cuentas), por lo tanto, la volatilidad es menor que los activos individuales que lo componen. Las oscilaciones de estos activos se compensan entre ellas. Esto significa que el riesgo también es menor.

La cuestión es simple: si queremos batir al mercado, en la mayoría de los casos debemos asumir más riesgo. Por lo tanto, ¿por qué no seguir al mercado en lugar de intentar batirlo?, ¿en definitiva, la economía no está creada para crecer en el largo plazo? Los mercados tienen impulsos y retrocesos, pero en un horizonte temporal dilatado, se dice que la renta variable tiene un sesgo alcista. El mercado, muy probablemente, se revalorizará en el largo plazo.

Componer una cartera con todos los valores que componen un índice es costoso y complejo (hay que calcular la proporción en función de la capitalización bursátil de cada valor), la mejor forma de replicar el comportamiento de la Bolsa es a través de un fondo de inversión.

Unos ejemplos de fondos de inversión indexados en los que podemos invertir son los siguientes:

  • Amundi Index MSCI North América (renta variable EEUU).
  • Vanguard European Stock Index Fund (renta variable europea).
  • Vanguard Emerging Markets Stock Index (renta variable emergente).
  • BNY Mellon S&P 500 Index Tracker (renta variable EEUU).
  • Amundi Index Solutions (renta variable EEUU).

Fondos de inversión alternativos

Si no se encuentra un fondo que replique exactamente el comportamiento del índice es posible acometer la inversión a través de otros fondos de renta variable que inviertan en empresas de gran capitalización de ese mismo mercado. Un ejemplo podría ser el fondo DWS Deutschland FC.

Este fondo de inversión, además, reinvierte los rendimientos en el propio fondo, aprovechando el interés compuesto y siendo por consiguiente un buen producto financiero para la inversión a largo plazo (es importante la reinversión de las rentas en las estrategias de largo plazo para aprovechar todo el potencial del interés compuesto).

INVERSIÓN VALUE

Esta estrategia ha sido muy popularizada por el famoso inversor Warren Buffett, una de las grandes fortunas de nuestro planeta.

Buffett, a su vez, la aprendió de Benjamin Graham, otro gran maestro de las inversiones. La estrategia Value (o en valor) es propia de la escuela de Ben Graham, de la que Buffett ha hecho toda una institución en el mundo financiero. Casi una religión.

Es curioso que Warren Buffett es la única persona de la lista Fortune que ha creado su riqueza mediante inversiones en los mercados financieros. Esta estrategia ha sido la llave de su gran éxito.

Para llevar a cabo la estrategia tan sólo deberemos elegir un fondo de renta variable cuya política de inversión siga las directrices de Warren Buffett y la inversión Value. La cual está basada en la búsqueda de activos con un precio de mercado que se encuentra por debajo de su valoración objetiva.

Es decir, se realiza una tasación de la compañía, según sus datos fundamentales. Con esta tasación sabremos el valor objetivo de la acción. Tan sólo resta comparar con el precio que cotiza la acción. Si ofrece un descuento superior al 25% con respecto a su valoración fundamental tenemos una ganga entre las manos.

El mercado, en el largo plazo, ajustará el precio de la cotización al valor real de la acción. Pero esta estrategia requiere paciencia. Los activos no se ajustan en un corto período de tiempo. Por lo tanto, es una estrategia estupenda para acometer las inversiones a largo plazo.

En palabras de Warren Buffett:

“Compra sólo aquello que estarías encantado de conservar, aunque el mercado cerrara durante 10 años”

Si la inversión se realiza a través de fondos, un equipo profesional seleccionará los valores que compondrán la cartera según la filosofía Value.

Es necesario atender a los factores fundamentales de la empresa y el inversor medio puede verse abrumado por la cantidad de trabajo y de conocimientos que esto exige. Por ello y para crear una buena cartera que atienda a los parámetros de diversificación descritos al principio de este texto, acudimos a los fondos de inversión.

Fondos de inversión que siguen la estrategia Value

Preguntas tales como, ¿son consistentes los beneficios de la empresa?, ¿tiene demasiada deuda?, ¿son altos y crecientes los márgenes de beneficio empresarial?, ¿vende productos diferenciados de la competencia?, etc. deben ser respondidas. No cabe duda que un gestor profesional resulta necesario para la selección de activos.

Un ejemplo claro es el fondo Magallanes European Equity E FI. Este fondo de renta variable europea invierte en empresas de cualquier capitalización bursátil, siempre y cuando cumplan con las directrices marcadas por la escuela Value de Benjamin Graham.

 

Principalmente orientado a empresas europeas, el fondo puede emplear un 25% de su patrimonio en acciones de otros países de la OCDE (máximo un 10% en valores de países emergentes).

Existen otros buenos fondos de inversión que siguen la estrategia Value, como por ejemplo el True Value FI. En este caso, se trata de un fondo de renta variable global.

En España tenemos un referente en la gestión Value, como lo es Francisco García Paramés (el Warren Buffett español). Este gestor nacido en Ferrol es uno de los grandes europeos en la filosofía Value. Actualmente está entre los más rentables de la industria, tal y como demuestra su “track record”, forjado a lo largo de 25 años de experiencia como gestor de capitales.

Paramés es el fundador y CEO de la sociedad gestora Cobas Asset Management. Entre los fondos que ofrece esta gestora se encuentra el Cobas Iberia FI.

Este fondo traslada la estrategia Value a instrumentos financieros de renta variable de España y Portugal, de cualquier capitalización y sector (el único requisto es que se trate de activos infravalorados por el mercado).

COMPLEMENTAR NUESTRA INVERSIÓN A LARGO PLAZO

Cualquier fondo de renta fija a largo plazo puede ser útil para complementar estas estrategias de renta variable. Un fondo que tenga un buen comportamiento en el largo plazo como por ejemplo el MFS Meridian Global credit; fondo de deuda corporativa global con un 2,83% de rentabilidad anualizada en los últimos 5 años (contabilizando las pérdidas sufridas en marzo de 2020 por la pandemia del coronavirus).

Otra opción puede ser añadir a la cesta global de fondos un mixto flexible. Como por ejemplo el B&H Flexible A FI. Este fondo invierte hasta un 80% en renta variable y el resto en renta fija pública y/o privada.

Por último, para aquellos que pretendan tener más seguridad en su rentabilidad, dado que se trata de una inversión a largo plazo y por lo tanto la liquidez es menos importante, una buena opción sería completar su cartera con un fondo garantizado.

Así pues, la fórmula para realizar nuestras inversiones a largo plazo está completa. La idea es ir sobreponderando o infraponderando la cartera con renta fija u otro producto más estable según las condiciones económicas y de mercado.

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Juan Puente

Juan Puente

Economista y PDD por el IESE. En 1995 constituí una empresa pionera en España para la implantación de Internet en empresas, y siempre he trabajado desde este campo para ofrecer soluciones innovadoras a través de la red. Me interesa cómo la gente usa Internet para relacionarse y el cambio que ha supuesto en el mundo, así como el SEO, el Lean Start up y cómo se pueden lograr servicios masivos e innovadores con costes contenidos en situaciones de grandes economías de escala. Estoy acostumbrado a constituir y liderar en equipos de alto rendimiento en entornos competitivos, internacionales, multidisciplinares, competitivos, innovadores y complejos, donde la rentabilidad, durabilidad, rapidez de respuesta y adaptación al cambio constituyen factores claves en la consecución de resultados para el resto de accionistas. Juan Puente

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