¿Por qué deberías plantearte reducir el coste de tus inversiones?

Categoría: Consejos de inversión

Invertir, como todo, tiene una serie de costes. Normalmente se trata de comisiones a favor de los intermediarios que intervienen en el proceso que hacen posible el comprar y vender activos en el mercado, así como mantenerlos.

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El problema de estos gastos es que reducen directamente de la rentabilidad que se pueda obtener; pero el golpe puede ser mayor de lo que esperas. Por este motivo deberías plantearte reducir el coste de tus inversiones. ¿Cómo? Te lo exponemos a continuación.

Los gastos de la inversión

Los gastos que trae consigo una inversión, sin contar con las obligaciones fiscales que toda persona debe soportar, representan una serie pagos en concepto de honorarios a los intermediarios financieros que intervienen en el proceso.

Por ejemplo, supongamos que decidimos invertir en Bolsa. ¿Cuáles son los costes que tendremos que asumir?:

  • Costes de operativa: son las comisiones que nos aplica nuestro bróker por comprar y vender acciones. Cada intermediario puede establecer sus propias comisiones, son libres y negociables. Deberíamos buscar los brókers más baratos, sin renunciar a un buen servicio. Este coste suele oscilar entre un 0,20% y un 0,30% del capital de la inversión.
  • Canon de la Bolsa: es una comisión de la propia Bolsa de Valores para su mantenimiento. En operaciones de pequeño importe su cuantía es reducida. Por ejemplo, para acciones que no forman parte del Ibex 35 y una operación por importe de entre 300,01 € y 3.000 €, la tarifa es de 2,45 € más un 0,024% sobre el dinero invertido.

En total, se calcula aproximadamente que la compraventa de valores tiene unos costes de entre un 0,20% y un 0,60% del capital de la inversión. Pero esto no es todo, además de la operativa, el bróker también impone una serie de comisiones por el mantenimiento de la cuenta de valores y otro tipo de operaciones típicas en los mercados financieros:

  • Comisión de custodia de los títulos en la cuenta de valores.
  • Comisión por cobro de dividendos.
  • Comisiones por ampliaciones de capital, splits, contrasplits y otro tipo de operaciones corporativas.

¿Qué impacto tienen estos gastos en nuestra inversión?

A priori, podríamos pensar que es una simple deducción de la rentabilidad. Pero, los gastos de la inversión tienen un mayor alcance.

Por ejemplo, en la compra de acciones, bonos o cualquier otro instrumento en los mercados, se deben asumir las comisiones típicas por la operativa. Estos gastos reducen el capital destinado a la inversión. Pero, a la hora de vender nuestros activos con intención de ajustar nuestra cartera y gestionar nuestro patrimonio, también se debe hacer frente a este tipo de gastos.

En otras palabras, no sólo la inversión, sino la venta para deshacerla y la gestión de la inversión tienen costes (además de la fiscalidad). ¿Cómo impacta esto en nuestra rentabilidad a largo plazo?

Sencillamente, si perdemos capital, perdemos la oportunidad de aprovechar el potencial del interés compuesto. A lo largo del tiempo, estas mermas suponen una pérdida significativa.

Un ejemplo sencillo, supongamos que tenemos un capital de 10.000 € para invertir, y podemos conseguir un interés fijo durante 20 años del 6%. Reinvirtiendo los intereses, al final del período tendríamos un patrimonio de 32.071,35 €.

Esa misma cantidad inicial, si le deducimos simplemente un 2% anual en concepto de gastos de inversión (comisiones de compraventa, mantenimiento, cobro de rentas, etc.), al final de la inversión se habrá convertido en 21.911,23 €.

La diferencia no es de un 2%, sino de un 2% anual compuesto. En total supondría una pérdida de 10.160,12 €.

En el gráfico siguiente se puede observar de un modo más claro cómo evolucionaría el capital en cada uno de los casos a lo largo del tiempo (la línea azul representa el crecimiento anual compuesto del 6%).

(Fuente: elaboración propia)

Los gastos en la inversión nos hacen perder un valioso capital que tiene capacidad de multiplicarse a lo largo del tiempo. Es necesario seleccionar correctamente los activos desde su origen y gestionar bien nuestras posiciones para no realizar compras innecesarias que impliquen comisiones y otra serie de gastos fiscales.

El destinar nuestro dinero en productos financieros con ventajas en todos estos factores nos será de gran ayuda. Los fondos de inversión, a pesar de tener implícitas unas comisiones, pueden ofrecernos una mejor gestión, mejor fiscalidad y mayor transparencia en este sentido.

¿Cómo saber el coste de un fondo de inversión?

Los costes más significativos de los fondos de inversión están implícitos. Son aquellos que el inversor no tiene que abonar directamente, sino que se deducen automáticamente del patrimonio del fondo (son descontados del valor liquidativo nuestras participaciones).

Los gastos de la inversión en fondos, principalmente corresponden a dos tipos de comisiones:

  • Comisión de gestión.
  • Comisión de depósito.

Por otra parte, no todos los fondos, pero algunos de ellos pueden imponer una comisión por la suscripción y/o reembolso de participaciones. En este caso, la comisión es explícita. Es decir, se cargan al partícipe directamente. En el momento de realizar la operación se deducen automáticamente del capital de la inversión suscrito o desembolsado.

Todas las comisiones se encuentran limitadas por imposición legal. Para saber más acerca de las comisiones de los fondos de inversión, te recomendamos el siguiente artículo: Comisiones de fondos de inversión que debes conocer.

Es posible tener un conocimiento preciso de las comisiones y otros gastos de los fondos que afectan a la rentabilidad de la inversión y poder compararlos. Para ello, se utiliza el concepto TER (Total Expense Ratio). Se trata de un porcentaje que expresa los gastos totales anualizados que un fondo tiene implícitos sobre su patrimonio. Así pues, cuanto menor sea el porcentaje TER, mayor rentabilidad para los partícipes.

Los fondos de inversión son productos totalmente transparentes, todas las condiciones, incluidas las comisiones, gastos, TER, rentabilidad, etc., pueden ser consultadas en el folleto informativo para tomar una decisión informada sobre nuestras inversiones.

La gran ventaja de los fondos de inversión la encontramos en que el partícipe no asume ningún tipo de coste (ni tan siquiera fiscal) por el traspaso de un fondo a otro. Es una operación en la que nuestro capital mantiene íntegramente su potencial de crecimiento en la gestión y ajustes de nuestra cartera (excepto si se asumen comisiones de suscripción o reembolso, pero no suelen ser muy comunes).

¿Cómo reducir el coste de tus inversiones?

Si principalmente los costes vienen de la mano de una gestión activa, pues deberíamos plantearnos una gestión pasiva. Así de simple.

Cuanto menos rotemos el capital, menores gastos de intermediación deberemos soportar. El ahorro es significativo.

¿Quiere decir esto que no deberíamos realizar ajustes en nuestra cartera y adaptarnos a la mejor situación de mercado?

En cierto modo sí, pero a su vez no. Si cada vez que vendemos un activo financiero debemos soportar costes – y retenciones fiscales – nuestro capital se ve mermado y pierde potencial de cara al aprovechamiento del interés compuesto. Sin embargo, tampoco podemos dejar de lado las tareas necesarias de mantenimiento y gestión de nuestros ahorros, porque esto también nos haría perder rentabilidad.

La solución la encontramos a través de los fondos indexados o fondos de inversión de gestión pasiva. Este tipo de fondos, como su propio nombre indica, reproducen un índice de mercado (puede ser de renta fija o variable). De esta manera, la rotación de activos es casi nula (únicamente los rebalanceos periódicos). Por consiguiente, las comisiones y demás costes implícitos de estos fondos se reducen sustancialmente.

Además de ello, siempre tienes la opción de rotar el capital de un fondo a otro sin asumir ningún tipo de gasto. Una buena forma de gestionar tu inversión global. Puedes rotar hacia un mercado u otro y mantener tu inversión en productos acordes a la situación económica y de mercado que se pueda dar.

Si te planteas reducir el coste de tus inversiones, los fondos de inversión en general y los fondos indexados en particular, pueden serte de gran utilidad.

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Juan Puente

Juan Puente

Economista y PDD por el IESE. En 1995 constituí una empresa pionera en España para la implantación de Internet en empresas, y siempre he trabajado desde este campo para ofrecer soluciones innovadoras a través de la red. Me interesa cómo la gente usa Internet para relacionarse y el cambio que ha supuesto en el mundo, así como el SEO, el Lean Start up y cómo se pueden lograr servicios masivos e innovadores con costes contenidos en situaciones de grandes economías de escala. Estoy acostumbrado a constituir y liderar en equipos de alto rendimiento en entornos competitivos, internacionales, multidisciplinares, competitivos, innovadores y complejos, donde la rentabilidad, durabilidad, rapidez de respuesta y adaptación al cambio constituyen factores claves en la consecución de resultados para el resto de accionistas. Juan Puente

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