¿Qué es el apalancamiento financiero y para qué me puede servir?

Categoría: Diccionario económico

El término apalancamiento financiero proviene del efecto palanca que podemos obtener con nuestro capital al utilizar fondos prestados. Es un concepto económico, utilizado en las inversiones, sobre el cual vamos a profundizar un poco más.

A la hora de realizar una operación financiera, podemos invertir nuestros propios fondos o bien hacerlo a través del endeudamiento. También podemos realizar la inversión de una forma mixta, utilizando los dos sistemas.

Esta última fórmula es la más utilizada en operaciones apalancadas.

El efecto del apalancamiento financiero es aumentar nuestro capital invertido, con vistas a que los beneficios de la inversión también aumenten.

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PERO ¿EN QUE SE DIFERENCIA DE UN CRÉDITO NORMAL?

La definición de apalancamiento financiero es conseguir más capital para financiar operaciones de inversión. Pero lo cierto es que esto lo podríamos hacer simplemente acudiendo a nuestra entidad bancaria y pedir un crédito corriente para después invertir ese dinero.

A priori no existe diferencia alguna, puesto que esta operación también representa un modo de apalancamiento financiero. Estamos utilizando un dinero prestado para financiar una inversión, de tal modo que existirá una ratio de capital propio/deuda.

La diferencia con un crédito ordinario estriba en el pequeño matiz de que se tiene como fin el obtener una rentabilidad por los fondos prestados. Se pretende conseguir dinero a raíz de un capital que no se tiene: Esto es el apalancamiento financiero.

Existen otras situaciones en las que el crédito proviene de nuestro propio intermediario financiero o de alguna entidad de su grupo empresarial. Para que nuestro bróker nos financie una operación, normalmente nos solicitará un porcentaje de los fondos prestados como garantía, para cubrir posibles pérdidas de la operación. Esta fórmula de apalancamiento suele darse en derivados financieros, como futuros, opciones o CFDs.

Si la operación financiera no evolucionase según lo previsto e incurriésemos en pérdidas, estas se descontarán de la garantía ofrecida. Si se llega a un nivel en que la garantía se está agotando pueden darse dos escenarios:

  1. Que el intermediario nos solicite más fondos como garantía y los aportemos (a esto se le denomina “margin call”). En tal caso tendríamos más margen para soportar un nivel de pérdidas mayor, pero también nos supone destinar más capital propio a la operación.
  2. Que no podamos – o no queramos – aportar más fondos como garantía. En este caso, el intermediario nos cerrará la operación, asumiremos la pérdida de la garantía y todo quedará zanjado.

Cómo se puede observar, el riesgo para el intermediario por prestar fondos es nulo. Para el inversor, el riesgo viene definido por perder los fondos prestados en garantía.

Existen intermediarios que funcionan de esta manera, otros directamente otorgan un crédito al cliente. La operación siempre se realiza en proporción entre el capital propio y el capital prestado. A esta proporción se le denomina ratio de apalancamiento financiero.

LA RATIO DE APALANCAMIENTO FINANCIERO

Para calcular en nivel de deuda al cual estamos expuestos en una operación inversora, se utiliza la ratio de apalancamiento financiero.

La fórmula de apalancamiento es:

Ratio de apalancamiento financiero: Capital total invertido/Capital propio

La ratio de apalancamiento financiero puede venir también expresado en porcentaje de los fondos propios aportados, en este caso será siempre superior al 100% (se supone que el 100% de la inversión es nuestro propio capital). Veamos todo esto mejor con un ejemplo.

Ejemplo práctico de apalancamiento

Supongamos que tenemos intención de realizar una inversión. Para ello tenemos unos 10.000 €.

Nuestro objetivo es conseguir una rentabilidad del 13%. Nuestros análisis nos muestran que esta subida es posible en el mercado de renta variable de Estados Unidos en un horizonte temporal de seis meses.

Si invirtiésemos los 10.000 € según nuestras pretensiones, ganaríamos unos 1.300 € (un 13%). Pero, ¿y si pidiésemos un crédito para invertir 100.000? Entonces nuestras ganancias serían de 13.000 €; en tan solo seis meses.

Para ello solicitamos un crédito de 90.000 €. También podríamos simplemente contactar con un intermediario y dejar los 10.000 € como garantía. De esta manera, el intermediario financiero (es decir, el bróker) nos abre una operación por un montante de 100.000 €. Por lo tanto, nuestro apalancamiento es de 1:10, o de un 1.000 %.

Es decir, por cada euro que nosotros aportamos, conseguimos multiplicarlo por 10 en nuestra inversión (aportamos 10.000 € y el valor real de la inversión en el mercado es de 100.000 €). Esto sería conseguir un efecto palanca, de ahí viene el término de apalancamiento financiero.

De esta forma, respondemos a la pregunta: ¿para qué puede servir el apalancamiento financiero?

Para obtener más ganancias a través de invertir más capital. Para ello se utiliza el endeudamiento. Pero cuidado, el apalancamiento financiero también tiene sus riesgos.

EL PELIGRO DEL APALANCAMIENTO FINANCIERO

En principio, tal y como indicábamos, si el mercado sube un 13%, según nuestro objetivo, ganaremos un 13% de la cantidad total invertida. Dicho de otra manera, el apalancamiento se usa para incrementar las ganancias totales (al incrementar el capital invertido). Esta es su razón de ser.

Sin embargo, si la evolución de los mercados no es la que se esperaba y se incurre en pérdidas, dichas pérdidas también vienen con apalancamiento. Esto hay que tenerlo presente. El apalancamiento puede ser un arma de doble filo.

Así pues, supongamos que en lugar de revalorizarse el mercado un 13% se deprecia un 5%. Al invertir únicamente nuestros 10.000 € se tendrían unas pérdidas de 500 €. Sin embargo, al utilizar apalancamiento financiero e invertir los 100.000 €, las pérdidas ascienden a 5.000 €.

Si a todo esto le sumamos que hay que pagar intereses por el dinero prestado, más el efecto psicológico que produce en el inversor el perder cifras tan altas, la inversión puede resultar desastrosa.

Pero eso no es todo, puede que, dadas las pérdidas, el prestamista nos solicite más fondos en garantía o nos cerrará la operación financiera (el llamado “margin call”). Si no disponemos de más capital para aportar como garantía, el bróker nos cerrará la operación con la pérdida correspondiente.

Utilizando un símil con la conducción automovilística, invertir es como circular por las vías. Hay que aprender a ello, para realizarlo a la velocidad adecuada a cada momento y situación. Pero utilizar altos niveles apalancamiento es igual que aumentar la velocidad hasta llegar a 200 Km/h. Cualquier curva o bache nos puede hacer salir de la carretera.

Por otra parte, los productos derivados suelen tener incorporado el apalancamiento financiero. Si sumamos el riesgo propio del efecto palanca, más la complejidad de dichos productos, no resulta ser un vehículo de inversión adecuado para el ahorrador medio.

Como norma general, los inversores utilizan el apalancamiento para realizar operaciones de inversión (más bien especulativas) a corto plazo. Esto se debe a que el dinero prestado también devenga intereses y, por consiguiente, las inversiones a largo plazo tendrían un alto coste si se sigue esta estrategia (la rentabilidad se vería mermada). Las estrategias de inversión a corto plazo apalancadas tienen un alto componente de riesgo.

CÓMO APROVECHAR EL EFECTO APALANCAMIENTO

Si bien, hemos visto las ventajas y peligros que nos ofrece el apalancamiento, también diremos que es una buena estrategia siempre y cuando se sepa lo que se hace en el mercado; y, sobre todo, se tenga una exhaustiva gestión del capital y el riesgo.

El apalancamiento puede ser un poderoso aliado, pero también puede ser un arma de destrucción de nuestro capital si no sabemos cómo manejarlo con exactitud. El riesgo es alto.

En estos casos, para aprovechar de la mejor manera los beneficios del apalancamiento hay que buscar a gestores que tienen experiencia en los mercados y en la gestión de capital. ¿Y cuál es la mejor forma de aprovechar la experiencia de gestores financieros?... A través de un fondo de inversión.

Entre las ofertas existentes en el mercado, podremos encontrar fondos de inversión apalancados. Se trata de fondos que realizan operaciones de inversión utilizando el apalancamiento financiero; de tal modo que la rentabilidad del fondo se ve aumentada, debido a que su patrimonio se multiplica gracias al efecto palanca.

Dicho de otra forma, utilizan crédito o instrumentos derivados para aumentar el capital invertido (no utilizan el patrimonio del fondo únicamente). De esta manera, el partícipe puede ver aumentada su rentabilidad, mitigando los riesgos de utilizar el apalancamiento por sus propios medios.

Los riesgos se diluyen por varias vías:

  • Por la diversificación de la cartera de activos, en primer lugar.
  • Por los análisis y las decisiones de mercado llevados a cabo por gente experta.
  • Por la gestión profesional del capital y el riesgo (Money & Risk Management).
  • También hay que añadir, a todo esto, que por restricciones legales no pueden utilizar altos niveles de apalancamiento.

Dicho de otro modo, utilizan el efecto del apalancamiento financiero, pero de un modo controlado y bajo unas normas estrictas. Si a ello le sumamos la capacidad de los gestores de fondos de inversión, más los beneficios de llevar a cabo una correcta diversificación de diferentes activos, podemos aprovechar al máximo los beneficios de operar en los mercados con un capital superior al propio.

Fondos de inversión que utilizan apalancamiento financiero

Normalmente se trata de fondos cotizados (ETF,s), aunque existen fondos tradicionales que lo utilizan. Por ejemplo, invierten en derivados financieros (y no sólo como instrumentos de cobertura de riesgo).

También suele ser común utilizar apalancamiento financiero en Hedge Funds. Este tipo de fondos de inversión no siguen un esquema clásico, utilizan estrategias de inversión más complejas. Su funcionamiento es parecido a un fondo de inversión tradicional, pero tienen características propias; entre ellas, conseguir la máxima rentabilidad sin apenas restricciones.

Asimismo, también existen fondos en derivados. Se trata de fondos de inversión que invierten en esta clase de activos financieros, con independencia de cuál sea el activo subyacente. Los instrumentos derivados llevan implícito el apalancamiento financiero.

Los derivados financieros no sólo sirven para apalancarse. Este tipo de inversión busca en primera instancia una cobertura, es decir, una posición neutral ante cualquier variación del mercado. Lo que ocurre es que por cada coberturista existe un especulador que asume este riesgo, en aras de maximizar su rentabilidad. De esta manera, los derivados financieros (recordemos: futuros, opciones, CFDs, etc.) tienen esta doble misión.

Muchos fondos de inversión utilizan los derivados para cubrir el riesgo de divisa o cualquier otro, no tan sólo buscan rentabilidad a través del apalancamiento financiero.

Utilizar los efectos del apalancamiento financiero puede ser una estrategia sensata, siempre y cuando el riesgo de este elemento esté bajo control. Los gestores de fondos, como profesionales de las finanzas, conocen bien estas cuestiones.

Ahora que ya sabes qué es el apalancamiento financiero y cuál es su función, estudia bien si es una estrategia que pueda beneficiarte en función de tu perfil como inversor, el riesgo asumible y tus conocimientos del mercado.

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Juan Puente

Juan Puente

Economista y PDD por el IESE. En 1995 constituí una empresa pionera en España para la implantación de Internet en empresas, y siempre he trabajado desde este campo para ofrecer soluciones innovadoras a través de la red. Me interesa cómo la gente usa Internet para relacionarse y el cambio que ha supuesto en el mundo, así como el SEO, el Lean Start up y cómo se pueden lograr servicios masivos e innovadores con costes contenidos en situaciones de grandes economías de escala. Estoy acostumbrado a constituir y liderar en equipos de alto rendimiento en entornos competitivos, internacionales, multidisciplinares, competitivos, innovadores y complejos, donde la rentabilidad, durabilidad, rapidez de respuesta y adaptación al cambio constituyen factores claves en la consecución de resultados para el resto de accionistas. Juan Puente

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