Análisis de fondos de inversión: Fundamental vs. Técnico

Para quienes se inicien en esto de invertir en bolsa, deberán tomar pronto una primera decisión. Como quien empieza a pelar una cebolla, una de las primeras capas que van a encontrar es la de escoger entre análisis técnico o fundamental. Repasemos brevemente para los profanos que propone cada uno de estos dos métodos.

  • El análisis fundamental busca dar con el cálculo del valor de la empresa en la que pretendemos invertir, mediante el estudio de la misma. Sus seguidores se leen los estados financieros de la compañía, hablan con sus gestores, con sus clientes, y con su competencia, y procuran deducir los flujos netos que generará la compañía en el futuro, e intentan asignarle un valor a los mismos. Ese valor es la brújula que orientará la construcción de una cartera de inversión.  

 

  • El análisis técnico estudia las gráficas de un título para intentar predecir su comportamiento futuro. Sus seguidores están convencidos de que todo lo que necesitan para tomar una decisión esta en el precio de la acción (y en otras variables relacionadas, como el volumen transaccionado). Los mercados son eficientes, y toda la información que conocen los inversores se manifiesta mediante su comportamiento en el precio de la empresa. Dos axiomas más se necesitan para completar el credo: 1) la historia se suele repetir una y otra vez y 2) se generan inercias que empujan a los títulos en una u otra dirección, y estas inercias son duraderas y se puede detectar cuando se tuercen. Es decir, simplificando mucho, los seguidores del análisis técnico básicamente buscan dos cosas en las gráficas que analizan: patrones y tendencias. Una vez detectados, buscan explotarlos a su favor. 

Como ven dos métodos con poco o nada en común. ¿Qué libro descargarse en Amazon? ¿Uno sobre análisis fundamental? ¿Sobre análisis técnico? ¿Uno de cada? Por supuesto dependiendo de a quién pregunten, la respuesta será distinta. Siguen a continuación unas pocas reflexiones -completamente personales-, que a bien seguro delaten claramente de qué lado me inclino: 

 

  • Descárgate uno de cada. El conocer no ocupa lugar. Y en esto de invertir, uno de los consejos más importantes que se puede dar es que uno debe tratar de sentirse cómodo con “su” método de inversión. Desengáñate; no existe “el” método. Si existiera, las bolsas tendrían muy poco volumen, y solo servirían para dar liquidez. Recuerda que cada vez que hay una transacción, hay un vendedor y un comprador. Si se hubiese encontrado el santo grial, pocos querrían servir de contrapartida a precios “incorrectos”.

 

  • Invertir bien requiere mucho esfuerzo, como (casi) todo lo bueno en la vida. Gracias a internet la gente investiga mínimamente antes de comprar casi cualquier cosa, consultando blogs o preguntando a amigos. A un servidor le resulta curioso que muchos se tomen más molestias para adquirir un cepillo de dientes eléctrico que para invertir sus ahorros. Resulta obvio que el análisis fundamental supone mucho más trabajo que el técnico (sin desmerecer a estos últimos, que pasan infinidad de horas delante de gráficas). A veces lo sencillo es bello. Pero a veces, no es suficiente. A un servidor le parece que resulta esencial entender bien qué compramos, sea un cepillo de dientes o una compañía. El sobreesfuerzo resulta imprescindible para obtener, si no los mejores resultados, la tranquilidad y comodidad necesarias para navegar los momentos más arduos de mercado. 

 

  • Los mercados no son eficientes. Los inversores son humanos, y a los humanos (como especie) se nos da fatal invertir, como prueba multitud de estudios sobre los sesgos que sufrimos al tomar decisiones de inversión. Eso da para un artículo entero. Pero toda la información relevante no está ya en el precio, básicamente porque los inversores no son siempre todo lo racionales que debieran.  

 

  • Establecer el valor de una empresa es algo tremendamente etéreo y que puede transmitir falsa seguridad a los seguidores del análisis fundamental. Invertir no es ni será jamás una ciencia exacta. Cuando un analista nos da “el valor objetivo” de una empresa, nos está dando “su” traducción a números de “su” opinión acerca de variables que en gran parte son cualitativas, no cuantitativas. Quien crea que puede reducirlo todo a un cálculo matemático se engaña a si mismo, y le puede llevar a cometer enormes errores. En ese sentido, están mucho mejor los que siguen el análisis técnico, que abandonaran el barco cuando la tendencia revierta, evitando enterrar sus ahorros en empresas fallidas solo por convicciones estériles en valoraciones imperfectas. 


Parece que ni uno ni otro son métodos de análisis infalibles. ¿Qué hacemos entonces? Usa ambos métodos, cada uno en su justa medida. Entiende qué compran, investiga todo lo que puedas, y procura entender por qué vas a ganar dinero invirtiendo en una compañía antes de hacerlo. Usa el análisis técnico para complementar dicho análisis, sobre todo para afinar los momentos de entrada o salida en una acción concreta en la que ya hayas decidido comprar o vender. Usa los patrones más sencillos. Cuanta más gente “los vea”, más reales se tornan, ya que dicha gente reacciona al patrón haciendo que efectivamente suceda. Ponte alerta si hay cambio de tendencia, a lo mejor hay algo que se está torciendo en los fundamentales.

 

David Macià Pérez
David Macià Pérez
Director de Inversiones y Estrategias de Mercado de Crèdit Andorrà Asset Management, S.A.

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