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Escrito por Juan Puente - CEO | 20/7/2020

Ante los retos presentes y futuros, las principales gestoras de fondos de inversión están adoptando una serie de estrategias. ¿En qué situación se encuentra la industria de gestión de activos?

Los cambios en la regulación, los bajos tipos de interés, la presión en costes que ejerce la gestión pasiva y una exigencia en la utilización de las nuevas tecnologías están provocando cambios en el sector de la construcción de productos financieros. Los fondos de inversión cada vez tienen mayor calidad y las sociedades gestoras de carteras más especializadas y eficientes.

Según EFPA España, “no existe una necesidad imperiosa de fusiones y adquisiciones entre estas las firmas de gestión de carteras”. Sin embargo, el sector está tomando un cariz hacia una mayor concentración. Entre mayo y septiembre de 2019 se produjo una oleada de operaciones corporativas de esta naturaleza. Una de las grandes operaciones sucedió en febrero de 2020, cuando Franklin Templeton adquirió a Legg Manson por 4.500 millones de dólares.

¿Por qué el sector de fondos de inversión está actualmente en plena efervescencia de operaciones corporativas? En este artículo repasaremos los retos a los que se enfrentan las principales gestoras de fondos de inversión y las claves para superarlos.

Los bajos tipos de interés

En un escenario de tipos cero las rentabilidades de la renta fija se ven mermadas (afectando también, pero en menor medida, a ciertos activos de renta variable). Provoca un estrechamiento en los márgenes de las gestoras de fondos de inversión.

 

Las comisiones de estos productos financieros tienden a ser más bajas, por este y otros motivos (cuestiones de competencia y regulación, principalmente).

Por otra parte, se intensifica la competencia. Otro tipo de compañías a las cuales también les pasa factura estar cinco años en un entorno de bajos tipos de interés, como las aseguradoras, se ven forzadas a diversificar su modelo de negocio y participar en la creación y gestión de fondos. Se les hace necesario buscar nuevas fuentes de ingresos, dado que han visto caer las ventas de sus productos de vida-ahorro.

Un buen ejemplo lo podemos encontrar en Mapfre. Después de tomar una participación de un 10% en Abante Asesores, con opción de comprar otro 10%, adquirió un 25% de La Financére Responsable, una gestora francesa especializada en fondos de inversión socialmente responsables (¿Acaso la aseguradora española no tiene interés en adquirir conocimientos en gestión de este tipo de productos? Volveremos a hablar sobre este tema posteriormente).

Las sociedades gestoras son cada día más conscientes de que es necesario reducir costes. Están tomando posiciones en este sentido. Los fondos de inversión tienden a ser productos financieros más económicos para el ahorrador.

La Directiva MiFID II

La entrada en vigor de la Directiva MiFID II es otra de las principales causas de estar viviendo una mutación en el mundo de los productos de inversión colectiva.

Los cambios regulatorios que trae consigo esta nueva normativa financiera implica una total transparencia para el ahorrador en cuanto a las comisiones que se pagan (las retrocesiones deben ser informadas al cliente).

El mundo de la gestión, como cualquier otra fábrica (en este caso de productos financieros), está basado en una cadena de valor. Un fondo llega desde un fabricante hasta el cliente final a través de entidades que actúan como distribuidores; y por tanto tienen derecho a unos honorarios. Sin embargo, ahora todos estos costes son conocidos. El inversor tiene una mayor capacidad de decisión.

No se trata de una caída en las ventas (como en el caso anterior, motivado por los bajos tipos de interés), sino de una redistribución de la cadena: se eliminan intermediarios, se reducen márgenes, etc.

Es preciso realizar un cambio en el modelo de negocio. Los fondos de inversión, ya no sólo son más económicos, también son más transparentes.

La MiFID II eleva los costes, para poder hacer frente a sus requisitos. Sus consecuencias son que muchas sociedades gestoras deben aprovechar las economías de escala y buscar crecimiento a través de la consolidación. Lo cual nos vuelve a llevar al paradigma actual de fusiones y adquisiciones entre compañías gestoras.

Por ejemplo, Fidentiis, tras varios trimestres con una caída de sus ingresos (por exigirse transparencia en cuanto a la hora de contratar intermediarios, analistas y otro tipo de proveedores), fue adquirida por Bestinver. El motivo de estas alianzas es lograr ser más competitivos.

Las nuevas tendencias inversoras

Más allá de un ahorro en costes, las nuevas tendencias inversoras exigen que los fondos sean cada vez más especializados y de mayor calidad.

La gestión pasiva es capaz de crear fondos con menores costes (véase fondos de gestión pasiva). ¿Cómo pueden competir entonces los fondos de gestión activa?

En calidad, no hay otra respuesta.

La gestión activa exige mayor trabajo por parte de los agentes que hacen posible el funcionamiento del fondo, más los gastos de intervención en los mercados. Sus costes de origen son mayores y se deben traducir en mayores comisiones.

Ante este reto, la tendencia en las actuaciones de las principales gestoras de fondos es ofrecer productos cada vez más especializados, acorde a lo que demandan los inversores.

Un ejemplo claro es la irrupción de los fondos socialmente responsables (ESG). Cada vez son más las sociedades gestoras que ofrecen estos productos. Además, también podemos encontrar fondos de gestión alternativa y fondos temáticos.

En síntesis, es en la gestión activa es dónde debe brillar el talento y el trabajo del equipo gestor. Las mayores comisiones en relación con los fondos de gestión pasiva deben traducirse en fondos de mayor calidad. Existe presión en este sentido.

Las gestoras especializadas en determinados activos y zonas geográficas tienen mayor margen de crecimiento y escapar de la consolidación que está viviendo la industria. Las estrategias de diferenciación y calidad deben estar presentes (ahora comprendemos por qué Mapfre tenía interés en ganar experiencia en la gestión de fondos socialmente responsable con la compra de la participación en La Financére Responsable; un buen movimiento estratégico).

La huella del Covid – 19 y una mayor digitalización

Hemos visto como, en función de la situación actual, las principales gestoras deben realizar movimientos con vistas a ofrecer fondos más económicos, de mayor calidad y con una total transparencia para el partícipe. Todo ello no es posible sin una serie de herramientas que les procuren mayor eficiencia.

Lo que no hemos tratado, aún, son las consecuencias que nos dejará la pandemia del coronavirus (Covid - 19) en el sector de los fondos de inversión.

Tal y como afirman en Allianz Global Investors, “la gestión de inversiones deberá adaptarse a un contexto de recesión económica, de políticas monetarias y fiscales expansivas (lo que implica bajos tipos de interés), de elevados niveles de déficit público y deuda y un desigual impacto por sectores y empresas (reforzando la importancia de los fondos especializados)”.

Todo esto debería potenciar la situación de polarización en la que está inmerso el sector. Pero además, es motivo para reforzar la proximidad con el cliente.

Algunos gestores de fondos de inversión acumulan décadas de experiencia y, aunque cada crisis es única, con un buen control del riesgo, analizando las correlaciones de la cartera y otras estrategias, es posible alcanzar rentabilidades positivas. Para ello es necesario un acercamiento digital, es una de las líneas de actuación urgentes en las que están trabajando las gestoras de fondos de inversión.

La digitalización se ha convertido en un requisito imprescindible, tanto para optimizar la gestión como para reforzar las comunicaciones con los inversores.

Por ejemplo, BNP Paribas ha llevado a cabo un proceso de digitalización, para lograr automatizar el tratamiento de documentación y los folletos informativos de sus fondos de inversión. Actualmente está desarrollando un sistema para digitalizar las propuestas económicas, los contratos con los clientes y las facturas de sus proveedores.

Gracias a las nuevas tecnologías es posible recibir un asesoramiento financiero personalizado totalmente informatizado, minimizando el coste para el cliente. Son los llamados robo-advisors.