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Gestionar el ahorro e inversión para tener rentabilidad | FONDOS.COM

Escrito por David Macià Pérez | 1/2/2022

Desde Fondos.com creemos que en cuanto al ahorro e inversión para este 2022 va a ser mucho menos plácido para los inversores que los años precedentes. Entre otras cosas porque estamos mal acostumbrados. El S&P500, el índice de referencia a nivel mundial, ha acumulado ganancias de doble dígito durante tres años seguidos, y eso, recordemos, con una pandemia de por medio. 

Para analizar el 2022, y saber cómo gestionar nuestro ahorro e inversión cuatro puntos se antojan críticos: cómo evoluciona la pandemia, la situación macroeconómica, la evolución de la inflación, y la reacción a lo anterior de los bancos centrales. Para el primero, creemos que debemos ser optimistas. Ómicron es uno de los virus con mayor transmisividad de los que se tiene constancia, y afortunadamente, menos agresivo para sus huéspedes de lo que lo fueron las variantes anteriores. Tal vez contribuya a generar la inmunidad de rebaño necesaria, junto con la vacunación masiva (sobre todo en países desarrollados), y podemos dejar atrás por fin la pandemia. Si no fuera el caso, creemos que podremos convivir mucho mejor con ella. Entre otras cosas, disponemos ya de antivirales efectivos para los que se contagien de forma más grave, y en caso de nuevas variantes que lo requiriesen, se pueden diseñar vacunas efectivas para atajarlas en pocos meses. 

Centrándonos más en el ahorro e inversión, por la parte económica, debemos ser positivos también. El mercado laboral roza el pleno empleo en EEUU, y el paro está en mínimos en Europa (aunque es lo anterior una media de un grupo heterogéneo de países), la renta disponible de los consumidores es elevada, en términos históricos, y la demanda latente para consumir servicios creemos que va a ser muy sólida, tan pronto sea posible (todos tenemos muchas ganas de retomar las actividades de ocio que la pandemia ha pospuesto). Por su lado, las empresas invierten con fuerza en crear nueva capacidad para dar respuesta a la fuerte demanda, y a las necesidades de digitalización que requiere el nuevo entorno. Hasta aquí, nada que pueda perturbar a los mercados, más bien lo contrario. El problema reside en los otros dos puntos. 

La inflación es sin duda el punto crítico para este 2022 cuando hablamos de ahorro e inversión, y de su evolución dependerá el devenir de los mercados financieros. Está a niveles no vistos en 40 años en USA y sin precedentes desde que se creó la eurozona hace poco más de un par de décadas. Los factores que explican este repunte son muchos y de diferente pronóstico. De un lado, es evidente que ha habido un desajuste muy importante entre demanda y oferta. La primera se mantenía sólida gracias a los estímulos de los gobiernos, y a que en muchos casos, los confinamientos implicaban teletrabajo, y no reducían el consumo a pesar de tener las tiendas cerradas, al poder recurrirse al canal online. La oferta, sin embargo, no era tan flexible, y además depende de una cadena de producción global, y por tanto sufre los confinamientos de muchos países, no necesariamente sincronizados en el tiempo. Tarde o temprano, la demanda y la oferta se encontrarán, y esa distorsión desaparecerá. Sin embargo, otros muchos factores parecen menos temporales. Los precios de la energía se pueden mantener elevados, no solo por posibles eventos geopolíticos, como las tensiones en Ucrania, sino porque la transición a energías limpias se intenta a velocidades poco compatibles con la capacidad instalada en energía renovable, que en muchos casos tiene dependencia de la meteorología (debe hacer viento y debe llover, por ejemplo). Sin poner en duda que el objetivo es loable, el precio a pagar, al menos durante unos años, son precios de la energía más altos que de otro modo hubiéramos tenido. Si a lo anterior le sumamos un mercado laboral muy fuerte (con las consiguientes posibles presiones salariales), una política monetaria fiscal y monetaria extremadamente laxa, y las tendencias de desglobalización y la evolución demográfica, que resta poco a poco oferta laboral, uno debería deducir que la inflación, aunque puede moderarse, no retornará a los niveles pre-pandemia con facilidad. Y eso puede resultar muy incómodo para los bancos centrales, que mantienen una laxitud que se antoja incompatible con lo anteriormente descrito. La Fed, de hecho, avisa ya que las subidas de tipos son inminentes.    

Para el ahorro e inversión de este 2022, lo anterior no debería tener mucha importancia, teniendo en cuenta que se parte de tipos nulos. La actividad económica, muy sólida, no debiera verse afectada porque los tipos de interés sean del 0 o del 1%. Otro cantar son los mercados, demasiado acostumbrados a la ingente liquidez suministrada. La retirada de la misma puede causar alguna turbulencia. Más teniendo en cuenta las valoraciones de partida, muy generosas, y que no dejan mucho margen a imprevistos. 

Lo anterior, sin embargo, no es algo tan malo como pueda parecer. Los inversores se suelen espantar ante los descensos de las bolsas. Cabe recordar que no se debe invertir jamás a corto plazo – eso, a juicio de un servidor, no es invertir, es especular. Para el inversor paciente, los descensos bursátiles no son otra cosa que la oportunidad de comprar a mejor precio. Hacen falta dos cosas, para poder aprovecharlo. La primera, es no comprar índices – están caros, mucho tienen que caer para que sean una oportunidad suculenta. Compren fondos de inversión activa cuyo gestor busca precisamente aprovechar las oportunidades y no la réplica automática de un índice. La segunda es que deben procurar no tenerlo todo invertido en activos de riesgo elevado de buenas a primeras. Lo contrario es igualmente mal consejo: mantener niveles de liquidez extremos es asegurarse la erosión que la inflación ejercerá sobre la capacidad adquisitiva de sus ahorros. Pero tal vez sea buena idea apostar (al menos de momento) por productos mixtos, o completar las estrategias más arriesgadas con otras que luego podamos usar para incrementar la exposición a las buenas oportunidades que creemos que irán apareciendo durante el año.