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Escrito por Juan Puente - CEO | 11/2/2019

Las inversiones en bolsa a corto plazo son aquellas que se diseñan para un horizonte temporal de meses, como mucho suelen durar un año.

Se caracterizan por tener un mayor riesgo. No obstante, si se tienen en consideración las claves que vamos a dar en cuanto a las alternativas de inversión a corto plazo, la inversión puede acabar en números verdes.

Es posible que un inversor necesite su dinero a un plazo inferior al año, además, quiere rentabilizarlo. No podemos conformarnos con los rendimientos cercanos a cero que ofrecen los depósitos (carentes de liquidez).

No obstante, se debe ser consciente que el riesgo a asumir es más elevado. Los mercados financieros realizan movimientos inestables en el corto plazo, para después volver a su rumbo.

Tal y como afirmó Benjamin Graham:

Mr. Market es un esquizofrénico en el corto plazo, pero recupera su cordura en el largo plazo.

Teniendo esto siempre presente, veremos las características y alternativas de inversión a corto plazo para conseguir una buena rentabilidad de nuestros ahorros, sin necesidad de asumir todos los riesgos inherentes a este estilo de inversión.

El riesgo de la inversión a corto plazo: ¿Por qué es una ruleta rusa?

En las fluctuaciones de precio a corto plazo tienen influencia aspectos tales como las noticias diarias y el estado de optimismo en el que se encuentra el mercado (definimos mercado como un conjunto de inversores).

La valoración objetiva del activo tiene un papel secundario.

No es raro ver como las acciones de una empresa que tiene una posición sólida y beneficios crecientes sufren correcciones y descienden, para después volver a subir.

En otras palabras, el precio se mueve por impulsos, alcistas y bajistas, hasta ir hacia dónde el mercado considera que es su valor objetivo… más o menos.

Decimos “más o menos” porque la propia valoración de un activo es subjetiva. No existe una “tasación” única que nos diga el valor exacto que tiene un activo. Las valoraciones difieren unas de otras, por este motivo el precio raras veces se detiene en su valoración real. Oscila en torno a ella, produciendo que un determinado título se encuentre sobrevalorado o infravalorado.

Pero lo importante es que se mueve hacia un rumbo definido (o razonablemente definido), pero esto lleva su tiempo.

A corto plazo, los movimientos son caóticos.

Las inversiones a corto plazo son de corte especulativo, aprovechando estos impulsos del mercado provocados por la compraventa de títulos valores.

Estos impulsos – con sus correspondientes correcciones – no reflejan los factores fundamentales (aquellos que sirven para valorar un activo financiero) y, por consiguiente, son mucho más imprevisibles.

Es por esto, por lo que la inversión a corto plazo se convierte en una ruleta rusa.

Estos movimientos a corto plazo se basan en la oferta y demanda existente. Ahora bien, aunque sean en apariencia aleatorios, empujan al precio hasta lo que el mercado considera su valor objetivo.

En su conjunto, definen una trayectoria más previsible en el largo plazo.

Otros factores de riesgo

Ante una mala operación no tendremos tiempo de recuperar la inversión cuando invertimos en el corto plazo. Debemos seleccionar bien el activo. Esto no ocurre en el largo plazo, en el que se puede compensar años buenos con años malos.

Por si fuese poco, los movimientos de corto plazo, como es natural, tienen mucho menos recorrido que una gran tendencia de medio y largo plazo. Por lo tanto, la rentabilidad a obtener es menor.

Para conseguir ganancias absolutas que compensen la cantidad de riesgo asumido, los inversores deben invertir una suma importante de capital.

Si no disponen de este montante, recurren al apalancamiento financiero. Sumando todos los factores de riesgo, este tipo de inversiones se convierten en una auténtica bomba de relojería.

En realidad, la inversión a corto plazo debería quedar reservada a operadores experimentados, con tiempo para otorgarle la dedicación que merece y con conocimientos exhaustivos del mercado financiero concreto en el que vayan a instrumentar su inversión.

Aunque, debemos afirmar qué es posible obtener rentabilidades en el plazo de entre 6 y 12 meses.

¿Qué alternativas de inversión a corto plazo pueden encontrar los inversores particulares?

Comenzamos a analizar las premisas y opciones de inversión para diseñar nuestra estrategia de corto plazo.

Características debe tener una inversión a corto plazo

Antes de entrar a analizar las alternativas de inversión a corto plazo, veremos qué características debe tener una buena estrategia de este estilo.

Liquidez

Lo primero que necesitamos es agilidad para entrar y salir de un mercado. En una inversión a largo plazo este factor sigue siendo importante. Sin embargo, en una inversión que tan sólo dura unos meses, es un aspecto crucial.

En el momento de comprar necesitamos un vendedor y en el momento de vender… un comprador.

No podemos esperar, o en su defecto, ofrecer un precio más desfavorable para encontrar contrapartida. Los inversores deben poder recuperar su dinero siempre que lo necesiten.

Es un requisito fundamental.

Gestión

Dados los riesgos que hemos expuesto en el apartado anterior, es necesario conocer a fondo el mercado en el cual vayamos a invertir:

  • ¿Cómo afectan las noticias económicas a un determinado activo?
  • ¿Si sube el petróleo, es bueno para el euro y, por consiguiente, para nuestra inversión?
  • ¿Es probable que haya una subida de tipos de interés?
  • ¿Ha alcanzado el activo nivel de precios en el cual se produjeron compras masivas?
  • ¿Está cerca de un máximo relativo?
  • ¿Qué aspecto técnico presenta el mercado al leer su gráfica de cotizaciones?

Cuestiones como estas deben ser resueltas.

En el corto plazo tenemos mucho menos margen de tiempo para recuperarnos y el análisis de la oferta, la demanda y los acontecimientos económicos más próximos determinan el éxito.

Si las inversiones a corto plazo, por sus factores de riesgo, deben quedar reservadas a los inversores más experimentados, ¿por qué no dejar que sea un profesional el que las gestione?

Saber diversificar adecuadamente

La diversificación es el mejor modo de mitigar el riesgo, y hemos visto que el riesgo caracteriza a este tipo de inversiones.

También para el largo plazo es una cuestión relevante. Ahora bien, en el corto plazo, exige que se realice de un modo adecuado, acorde a este estilo de inversión.

El tener toda la inversión concentrada en un sólo activo sí que podríamos definirlo como una inversión puramente especulativa, el riesgo es muy alto.

Por otro lado, el disponer de un gran número de activos bien gestionados nos beneficia, porque aumenta las oportunidades de corto plazo.

La diversificación, por ejemplo, entre empresas de un determinado sector, incluyendo a aquellas que mejores perspectivas de revalorización presenten en un futuro inmediato es una buena estrategia.

También lo sería entre activos de un determinado país.

Debemos combinar los activos de un modo coherente y bajo una estrategia concreta.

Alternativas de inversión a corto plazo

Si cogemos todos los factores exigibles las inversiones a corto plazo que acabamos de exponer y los metemos en una coctelera, el resultado es un fondo de inversión:

Podemos suscribir y reembolsar nuestras participaciones en el momento deseado, sin tener que preocuparnos por la contrapartida.

Adicionalmente, los fondos de inversión se caracterizan por tener una cartera diversificada. La selección de activos y mantenimiento de la cartera es llevada a cabo por gestor profesional.

Ahora es cuando viene la pregunta estrella:

¿Y qué fondos de inversión son los adecuados para invertir a corto plazo?

Vamos a dar unos ejemplos basados en análisis y recomendaciones de varias sociedades gestoras, con el objetivo de alcanzar una rentabilidad superior a los depósitos bancarios, sin asumir un riesgo elevado y sin renunciar a la liquidez.

Fondos de renta fija de corta duración y alto rendimiento

Se trata de buscar fondos de renta fija con una duración media de la cartera reducida. Se recomienda que dicha duración no exceda de los tres años. Para compensar la baja rentabilidad, podemos optar por activos de alto rendimiento (aumentar el riesgo de crédito y bajar el riesgo de duración).

Un ejemplo podría ser el AXA IM Fixed Income Investment Strategies, dentro de la categoría de renta fija de alto rendimiento. Este fondo, cuya cartera está compuesta por deuda emitida en moneda europea a un plazo de amortización inferior a 3 años.

Una estrategia similar es la inversión en fondos de renta fija flexible global, lo que nos supone mayor diversificación de activos.

Un ejemplo de este tipo de fondos puede ser el Fidelity Flexible Bonds.

Fondos mixtos defensivos, multiactivos diversificados

Esta categoría de fondos trata de conseguir un plus de rentabilidad adicional a los fondos de renta fija mediante la incorporación de activos renta variable a su cartera. Sin embargo, la balanza se inclina hacia la renta fija, puesto que el objetivo principal es mantener la estabilidad de la inversión.

Si nos decantamos por los fondos mixtos defensivos globales, para una mayor diversificación geográfica, podemos encontrar, por ejemplo, el M&G Optimal Income.

Este fondo se califica como multiactivo, debido a que en su cartera incorpora planes de inversión colectiva, instrumentos del mercado monetario, dinero en efectivo, depósitos, acciones y derivados.

Otras opciones interesantes para alcanzar una buena rentabilidad

Tras mostrar unos tipos de estrategias que pueden servirnos de base para inversiones a corto plazo, es posible que el inversor decida alcanzar cotas mayores de rentabilidad a través de la asunción de un riesgo mayor.

Para cumplir con tales fines, existen fondos de renta variable en mercados y sectores concretos. En esta ocasión, la estrategia está basada en concentrar una parte de nuestra inversión en una fuerte tendencia.

ETF, fondos indexados, fondos de renta fija (o renta variable) emergente y fondos sectoriales son ideales para utilizar en este caso.

Es importante utilizar este tipo de estrategia como complemento para que nuestra operación no se parezca a un juego de ruleta rusa; destinando tan sólo una parte de nuestros ahorros.

No es ni obligatorio ni apto para todos los perfiles de inversores utilizar renta variable como una de las alternativas de inversión a corto plazo.