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Activos de Renta Fija | FONDOS.COM

Escrito por Juan Puente - CEO | 1/8/2018

Para explicar bien qué son los activos de renta fija, antes de pasar a ver cuáles son los más interesantes para invertir, debemos partir del porqué de su existencia

Toda la razón de ser del sistema financiero se resume en la canalización del dinero de los agentes económicos (familias, empresas y Administraciones Públicas) que tienen un excedente de tesorería (un ahorro o superávit) hacia aquellos agentes que presentan déficit y necesitan financiación.

En otras palabras, los agentes que disponen de dinero pueden invertirlo y obtener rendimiento. A su vez, hacen posible que aquellos agentes los cuales necesitan financiación para desarrollar sus planes de crecimiento, puedan adquirirla.

El coste de financiación de unos es el rendimiento de los otros, una vez descontadas todas la comisiones y honorarios de los intermediarios y costes de toda la maquinaria para poner en marcha este mecanismo.

Así funciona el sistema financiero. No hay más. Pero para que esto sea posible, es necesario todo un complejo engranaje de leyes, intermediarios, mercados y activos.

Los intermediarios cumplen su función, los mercados la suya y los activos son los instrumentos de cambio. Son documentos (en realidad son anotaciones en cuenta, en la mayoría de los casos) que tienen recogidos unos derechos económicos. La rentabilidad son los derechos económicos que tiene el activo financiero (ingresos futuros a su tenedor).

Al comprar el activo (en un mercado y a través de un intermediario) se adquieren los mencionados derechos económicos, al venderlo se transmiten. La inversión es la propia compra del activo.

Así resulta más fácil el intercambio, los activos son instrumentos negociables, podemos realizar con él toda clase de negocio jurídico (compra, venta, alquiler, hipoteca, etc.).

De esta forma, los agentes que necesitan financiación emiten activos financieros, los que tienen superávit los compran, esperando una rentabilidad por ello. Después pueden volver a transmitirse en un mercado secundario.

Los activos principalmente sirven para instrumentar dos tipos de financiación:

  • Emisiones de capital (activos de renta variable).
  • Emisiones de deuda (activos de renta fija).

 

¿Qué es entonces la renta fija?

Lo que caracteriza a los activos de renta fija es que su rentabilidad es conocida de antemano. En contraposición con los activos de renta variable, en los cuales su rentabilidad depende de los beneficios empresariales o cualquier otro flujo de efectivo que pueda tener el agente que los emite (normalmente una empresa).

Los activos de renta fija son emisiones de deuda. Cada activo es una parte alícuota (proporcional) de un préstamo, por el cual el emisor paga unos intereses (que son los derechos económicos al poseedor del activo).

La renta fija es utilizada para captar fondos en forma de deuda. Lógicamente, la deuda deberá amortizarse. Con lo cual, esta clase de activos tienen un vencimiento; o duración. El vencimiento viene determinado en el propio activo (es conocido por el inversor); y cuando se produzca, se devolverá el capital prestado a su tenedor; quedando el activo de renta fija sin efectos.

Mientras tanto, la renta fija va generando una serie de ingresos en forma de intereses. Los intereses, su periodicidad y la forma de pago de los mismos también son conocidos de antemano.

Si sabemos de antemano qué rentabilidad tendremos por invertir en un activo financiero es debido a que el emisor la decide y la promete con anterioridad a la inversión. Esta circunstancia sólo se puede dar en las emisiones de deuda.

Si invertimos en acciones (emisiones de capital), seremos propietarios de una parte del negocio y nuestra rentabilidad estará supeditada al funcionamiento del mismo. No es posible conocer de antemano la rentabilidad a obtener y, por lo tanto, este activo no puede ser calificado como renta fija.

Puesto que las únicas formas de captar financiación son emisiones de capital y deuda; los activos de renta fija quedan encuadrados dentro la segunda categoría, por la imposibilidad de ser activos de capital. Las emisiones de capital son activos de renta variable (acciones).

Otra característica diferenciadora entre ambos tipos de activos es que las emisiones de capital (acciones) no tienen vencimiento.

La renta fija, a pesar de tener vencimiento, también puede cotizar en un mercado secundario. En el cual su precio puede oscilar, pero que aporta liquidez a estos activos en caso de querer (o necesitar) venderlos.

En cualquier caso, las fluctuaciones de la renta fija en los mercados secundarios son mucho menos violentas. Son activos cuya rentabilidad es previsible y, por consiguiente, son más estables.

Presentan un riesgo menor que la renta variable (aunque sea por el simple hecho de eliminar la incertidumbre en cuanto a los rendimientos futuros). Pero también son menos rentables (recordemos siempre que riesgo y rentabilidad son dos conceptos con dependencia directa).


 

¿Qué tipos de activos de renta fija son más interesantes?

En cuanto al tipo de emisor y su solvencia

La primera y principal clasificación de los activos de renta fija es la que hace referencia al tipo de emisor. De forma tenemos por una parte la Deuda Pública (activos de renta fija emitidos por Estados y Administraciones Públicas) y la renta fija privada.

Los activos de Deuda Pública son considerados como los menos arriesgados, de hecho, suelen estar considerados de muy bajo riesgo o nulo. Su rentabilidad es utilizada en cálculos financieros como tasa libre de riesgo.

Ahora bien, por este motivo no podemos esperar mucha rentabilidad de esta clase de activos. Pueden ser interesantes en ciertas ocasiones, para aportar estabilidad a una cartera o cuando se pretende gestionar un fondo de reserva.

En cuanto a la renta fija privada, dependiendo de la solvencia del emisor se exigirán mayores o menores intereses, siempre teniendo presente que no pueden presentar una solvencia más baja que el propio Estado en el que se emiten.

De modo que no será lo mismo el interés que ofrecerán las emisiones de renta fija de una empresa como Telefónica, que otra con una calificación crediticia de grado especulativo; o peor aún, prácticamente en situación de insolvencia.

Esto es lo que se conoce como el “riesgo de crédito” de la renta fija. ¿Cuáles son los activos más interesantes para invertir entonces?

En este caso el inversor debe obtener una rentabilidad ajustada al riesgo que puede asumir. Existen mecanismos para disolver el riesgo de crédito, tales como el diversificar entre distintas clases de activos con diferentes calificaciones de riesgo. Aunque esta estrategia exige un mayor desembolso de capital por distribuir la inversión en varios activos si se pretende realizar de un modo directo.

Los tipos de interés, la inflación y la duración de los activos de renta fija

En la actualidad, los Bonos del Tesoro de Estados Unidos están ofreciendo unas tasas de retorno superiores a los Bonos de países europeos. La causa no es otra que el país americano se encuentra en pleno programa de subidas de tipos de interés. Al subir los tipos de interés los inversores exigen un mayor rendimiento por los activos de renta fija de nueva emisión.

Nota: En las inversiones no emitidas en euros hay que añadir el riesgo de tipo de cambio o riesgo divisa. Existen fondos de inversión que cubren este riesgo con operaciones paralelas en el mercado de divisas. Con fines de anular los efectos del tipo de cambio.

Como consecuencia de lo dicho en el párrafo anterior, los activos de renta fija que ya se encuentran emitidos y se negocian en el mercado secundario bajarán de precio ante una subida de los tipos de interés. ¿Por qué los inversores van a pagar lo mismo por un bono en el mercado secundario cuando pueden obtener otro de nueva emisión con una rentabilidad mayor?

Este es el “riesgo de tipos de interés”. Más que nada afecta a la valoración de los activos de renta fija en el mercado secundario y también al coste de oportunidad.

Los tipos de interés suelen ser un mecanismo para controlar la inflación. Son dos conceptos que están muy relacionados. Cuando suben los tipos de interés, aunque puede ser por varios motivos, normalmente es debido a que la inflación es alta y la economía necesita enfriarse.

Sucede lo contrario con tipos bajos. Esta situación se produce para provocar repuntes inflacionarios y que la economía no se estanque.

He aquí el enemigo número uno de la renta fija: la inflación. Los inversores de renta fija deben controlar muy de cerca los cambios inflacionarios, porque afecta de un modo directo a los tipos de interés, a las emisiones de nuevos activos y a la cotización de los ya emitidos en el mercado secundario.

Una subida inflacionaria hará que los activos de renta fija caigan en los mercados secundarios. Aunque no suponga un desembolso monetario, sí que es cierto que la rentabilidad se ve mermada (la inflación mina la rentabilidad).

Para poder gestionar tanto el riesgo de tipos de interés como el riesgo de inflación se suelen manejar aspectos como la duración de los activos de renta fija (su vencimiento). Un activo de renta fija a largo plazo es mucho más sensible a una subida de tipos de interés y al riesgo de inflación que los activos de más corto plazo.

Los activos de renta fija se clasifican de esta manera en función de su duración:

  • Corto plazo (no más de 1 año): Letras del Tesoro y Pagarés Autonómicos (Deuda Pública); Pagarés de empresa, corporativos, bancarios.

  • Medio Plazo (entre 3 y 7 años aproximadamente): Bonos Públicos y Privados.

  • Largo Plazo (más de 7 años): Obligaciones Públicas y Privadas.

La idea es que, ante un entorno de creciente inflación y aumento de tipos de interés, los activos de renta fija más interesantes para invertir son aquellos con una duración menor. Puesto que con un vencimiento más temprano el efecto negativo se minimiza y podremos reinvertir de nuevo con unas condiciones más actualizadas y mejores. Eliminando el coste de oportunidad y el descenso de precios en el mercado secundario.

Lo contrario sucede cuando la tendencia de los tipos de interés es decreciente y la inflación se modera. En este caso es más interesante invertir en renta fija de más largo plazo puesto que las nuevas emisiones ajustan sus rendimientos a la baja. Además, los activos ya emitidos sufrirán una revalorización en los mercados.

Conclusiones sobre invertir en renta fija

Cómo se puede apreciar, los activos de renta fija más interesantes para invertir dependen mucho del emisor, del momento y de la situación económica en general.

Las matemáticas que se realizan para valorar un activo de renta fija y tomar otras decisiones son incluso más complejas que las utilizadas para las acciones (renta variable).

El inversor se encuentra ante una serie de tesituras, por ejemplo: ¿Deuda Pública o renta fija privada?, ¿Grado de inversión o grado de especulación? ¿A qué plazo? ¿Es adecuado el rendimiento? ¿Los bonos de los países emergentes tienen más riesgo del que podría asumir si no los combino con otros activos más seguros?... y unos cuantos etcéteras.

Por otra parte, un inversor particular puede hacer poco más con la renta fija que comprar un activo y mantenerlo hasta el vencimiento (estrategia “buy and hold”); como mucho podría venderlo durante un momento de la vida del activo, con suerte a un precio superior.

La estrategia de comprar y mantener en sí misma no está mal, además ofrece unos rendimientos estables y previsibles. Sin embargo, no se le saca todo el partido a la renta fija.

Existen estrategias encaminadas a moldear el riesgo, la duración y otros aspectos a través de la construcción de una cartera diversificada. En ocasiones hasta combinan activos de renta variable en la cartera para dar un plus de rentabilidad, sin perder de vista el riesgo y la seguridad de la cartera.

Para acometer este tipo de estrategias no es necesario tener un capital disparatado. Simplemente utilizar el vehículo adecuado, como fondos de inversión en renta fija.

Los fondos de inversión de renta fija aprovechan las economías de escala y establecen diversos tipos de estrategias que serían complejas e inviables, económicamente hablando, para el inversor particular.

Existen fondos de inversión de renta fija que logran hasta incluso crear carteras con una duración negativa (a través de instrumentos derivados). Otros que establecen una estrategia con un determinado tipo de emisor. Por ejemplo, bonos de alto rendimiento.

Los bonos de alto rendimiento son aquellos cuyo emisor tiene una baja calificación crediticia, los activos tienen un grado especulativo y el riesgo de impago de intereses, capital o ambos es elevado (por este motivo ofrecen un alto rendimiento).

El riesgo de invertir en uno de estos activos de renta fija es muy alto, pero ¿qué sucede si creamos una cartera con multitud de activos de este tipo?

Si lanzamos una moneda al aire tenemos un 50% de probabilidades de que salga cara; y otro 50% de que salga cruz. Ahora bien, si lanzamos 50 monedas, la probabilidad de todas salgan cruz son mucho menores. Esto es lo que se pretende a través de la diversificación en activos de estas características, reducir el riesgo de impago.

Suponiendo que incumpla sus obligaciones un emisor, dos, tres… El rendimiento global de la cartera seguirá siendo positivo; los rendimientos de los demás activos compensan las pérdidas de los que pueden resultar impagados.

Esto es lo que pretenden los gestores, auténticos especialistas en calcular todo tipo de riesgos, duración y demás elementos de la renta fija. Con motivo de hacer este tipo de inversiones más interesantes.

Pongamos un ejemplo actual de un fondo de inversión de renta fija. En un entorno de bajos tipos de interés en Europa (ergo, pueden subir), el fondo de inversión BGF Euro Short Duration Bond (renta fija europea, de corto plazo – no más de tres años – y con una calificación crediticia de “grado de inversión”) consigue una rentabilidad anualizada (tasas de retorno anuales compuestas) de un 1,27% en los últimos 5 años.

Esta rentabilidad contrasta la de los Bonos del Tesoro del Reino de España a 5 años, para comparar mejor por ser el mismo plazo: un 0,23% en el mercado secundario a día de la fecha.

El riesgo está controlado a través de la diversificación y la propia naturaleza de los activos, según la política de inversión del fondo (activos de corto plazo, además, emisores con una buena calificación crediticia).

Así pues, es posible encontrar los activos de renta fija más interesantes para invertir a través de fondos de inversión de esta categoría.